*the origin of love

Discurso de Aristófanes sobre el Origen del Amor en el “Symposium” de Sócrates. Si les da algo de pereza leerlo todo, aunque deberían, pueden ver la canción del mismo nombre de la maravillosa obra de arte de John Cameron Mitchell, “Hedwig and the Angry Inch”: http://www.youtube.com/watch?v=-YO9FpWX57E
———————————————
“La humanidad, al tomarlo con negligencia, nunca pudo entender del todo el poder del Amor. Porque si lo hubieran hecho, hubieranle construído templos y altares, ofrecido solemnes sacrificios en su honor; pero esto no sucedió, y muy posiblemente jamás suceda. Como de todos los Dioses él es el mejor amigo del hombre, el ayudante y curador de los males que son grandes impedimentos para la felicidad de la raza. Trataré de describir este poder a ustedes, y ustedes deberán enseñarle al resto del mundo lo que yo les enseño a ustedes.
En primer lugar, dejenme hablar de la naturaleza del Ser Humano y de lo que le ha ocurrido. La naturaleza original del ser humano no era como la actual, si no diferente. Los sexos no eran dos como son ahora, originalmente eran tres; existía el hombre, la mujer, y la unión de los dos, de la cual tan sólo sobrevive el nombre. Alguna vez fue una especie distinta, con una forma y nombre propios, constituído por la unión de masculino y femenino: pero ahora sólo la palabra “andrógino” es conservada, y eso como un término de reproche.
En segundo lugar, el primer hombre era redondo, su espalda y sus lados formando un círculo; y tenía cuatro manos y la misma cantidad de pies, una cabeza con dos caras mirando opuestamente, en un cuello redondo; también cuatro orejas, dos partes privadas. Podía caminar erguido como los actuales hacen, para adelante o para atrás, y también podía revolcarse a gran velocidad, girando sus cuatro manos y cuatro pies, ocho en total, girando con sus piernas en el aire; esto era cuando precisaba correr rápido.
Los sexos eran tres, y tal como los he descrito; porque el Sol, la Luna y la Tierra son tres; y el varón era originalmente el hijo del Sol, la mujer de la Tierra, y el hombre-mujer de la Luna, que está hecha de Sol y de Tierra, y eran todos redondos y se movían girando porque se parecían a sus padres. Terrible era su poder y su fuerza, y los pensamientos de sus corazones eran grandes, e intentaron atacar a los Dioses; de ellos cuenta la historia de Otys y Ephialtes quienes, como cuenta Homero, intentaron escalar al cielo, y hubieran intentado desterrar a los Dioses.
Grandes dudas reinaron en los Concilios Celestiales. Deberían matar y aniquilar la raza con truenos, como lo habían hecho con los Gigantes? Pero entonces sería el fin de los sacrificios y adoración que la Humanidad les ofrecía; pero, por otro lado, los Dioses no podían sufrir su insolencia al impedirles reprimirlos. Finalmente, luego de mucha refelxión, Zeus descubrió una manera.
Diijo: “Creo que tengo un plan que amainará su fuera y extinguirá su turbulencia; el hombre seguirá existiendo, pero los cortaré en dos y tendrán su fuerza reducida pero su cantidad incrementada; esto será conveniente pues serán más rentables para nosotros. Caminarán en 2 piernas, y si continúan sus insolencias, los volveré a cortar, y deberán saltar en una sola pierna.”
Habló y cortó a los hombres en dos, como una manzana, como dividiendo un huevo con un cabello; y mientras cortaba uno tras otro, pidió a Apolo dar una vuelta a las caras y la mitad del cuello, para que puedan contemplar sólo una parte de sí mismos: Así aprenderían una lección de humildad. También se le pidió a Apolo que cure sus heridas y recomponga sus formas. Entonces le dió un giro a las caras y estiró la piel de los costados hasta lo que se ha convertido en la panza, y juntó la herida en su centro, en un nudo que hoy llamamos obligo. También formó los pechos y quitó casi todas las arrugas, como un zapatero que alisa el cuero, pero dejó algunas, sin embargo, en la región de la panza y el ombligo, como un memorial de aquél estado primitivo.
Después de esta división, las dos partes del hombre, cada una anhelando su otra mitad, se reunieron, tirándose cada uno en los brazos del otro, reunidos en abrazos mutuos, intentando recomponerse en uno, y comenzaron a morir de hambre y negligencia, pues no deseaban hacer nada separados; y cuando una mitad moría y el otro sobrevivía, el sobreviviente buscaba otra pareja, hombre o mujer, como los llamamos, y se aferraba a ello.
Como se destruían a sí mismos, Zeus en compasión inventó un nuevo plan: Giró sus zonas genitales de atrás hacia el frente, porque esta no había sido siempre su posición, y tras esta transposición hizo que los abrazos mutuos de hombre y mujer pudieran procrear, y que la raza continúe. O que en el abrazo mutuo de varón y varón pudieran satisfacerse y descansar, y seguir luego con sus asuntos. Tan antigüo es el deseo por el otro que todos tenemos implantado, conectándonos con nuestra naturaleza original, buscando hacer uno con dos, y sanar el estado humano.
Cada uno de nosotros separados, teniendo sólo un lado, como un pez planos, es en realidad la mitad de un verdadero ser humano, y siempre estamos buscando nuestra otra mitad. La parte masculina de esa doble naturaleza llamada “andrógica” es amante de la mujer; los adúlteros suelen ser de este tipo, y también las mujeres adúlteras que sienten lujuria por el hombre. La parte femenina del ser andrógino no siente atracción por el hombre, sino que siente atracción femenina. Pero los que supieron ser ambas partes masculinas, siguen al varón, y mientras son jóvenes, siendo ambos rebanadas del hombre original, tienen afecto por el hombre y lo abrazan, y estos son los mejores, pues son los más masculinos en su naturaleza.
Y esta naturaleza está tendida a amar y a ser amada, siempre abrazando lo que les es similar. Y cuando uno de ellos encuentra a su otra mitad, su verdadero complemento, del tipo de amante que sea, el par se pierde en la maravilla del amor, y la amistad, y la intimidad, y ninguno pierde de vista al otro, como podría decir, ni por un momento: Esta es la gente que pasa el resto de sus vidas juntos, y aún así no podrían explicar ese deseo mutuo. Porque el intenso deseo que comparten el uno con el otro no es el deseo del encuentro sexual, pero de otra cosa que las almas de los dos no pueden expresar, y del cual sólo pueden dar un oscuro y dudoso presentimiento.
Supongan a Hephaestus, con sus instrumentos, viniendo a la pareja que se tiran lado a lado y diciéndoles, “Qué desean, ustedes mortales, uno del otro?”
No les sería posible explicarlo. Y supongan, que cuando él viera su perplejidad, dijera “Desean realmente ser uno sólo, día y noche en compañía? Porque si es lo que desean, estoy listo para derretir y fusionarlos juntos, para que los dos se vuelvan uno, y que mientras vivan, vivan una vida común como un sólo hombre, y que después de su muerte en el siguiente mundo exista tan sólo un alma en vez de dos. Pregunto si esto es lo que más desean, si estarían satisfechos al obtenerlo?”
No habría hombre que al oír tal propuesta, no reconocería que esta fusión de dos en uno sea la expresión más pura de aquella necesidad tan antigüa.
Y la razón es que la naturaleza humana era originalmente una y era entera, y el deseo de perseguir esa totalidad se llama “Amor”. Hubo un tiempo, digo, cuando eramos uno, pero ahora por la corrupción de la Humanidad, Dios nos ha disperado, como los Arcadios fueron dispersados en aldeas por los Lacedaemonios. Y si no obedecemos a los Dioses, existe el peligro de que nos vuelvan a cortar y caminemos dando saltos, como el perfil de figuras mostrando sólo la mitad, como en las esculturas de los monumentos. Espero que podamos evadir al mal y obtener el bien, tomando al “Amor” como nuestro líder y comandante.
Que nadie se le oponga. El es el enemigo de los Dioses que se le oponen. Porque si somos amigos de Dios y estamos en paz con él, hallaremos nuestro verdadero Amor, que raramente ocurre en el mundo presente. Mis palabras son abarcativas, incluyen a todas las mujeres y a todos los varones; y creo que si nuestros amores fueran logrados, y todos los que volvieran a ese estado original lo hicieran con su verdadero amor, entonces nuestra raza sería feliz.
Entonces, si deberíamos adorar a quien nos dió el mayor beneficio, deberíamos adorar al Amor como a un Dios, quien es nuestro mayor benefactor, guiándonos hacia nuestra verdadera naturaleza, y dándonos grandes esperanzas para el futuro, porque promete que si le seguimos, nos restaurará en nuestro estado original, y nos curará y nos hará felices y bendecidos.
Este, Eryximachus, es mi Discurso del Amor, el que, aunque diferente al tuyo, debo suplicar que no ridiculizes, para que cada uno pueda tener su turno, aunque sólo queden por hablar Agathon y Sócrates.”
Wow.

[...] en el cual se basó esa obra de arte increíble que aparece en dicha obra, una canción llamada “The Origin of Love”. Pueden ver el video de la canción [...]
Pingback by Good As You » nº 0600 :: 7 de marzo de 2010 @ 16:30Es bueno ese discurso, aunque después cuando habla Socrates lo hace mierda, incluso lo ridiculiza xD y no puedo evitar estar de acuerdo con el viejito :P
Comentario by Fily :: 7 de marzo de 2010 @ 21:26