nº 0484

A veces la vida misma te obliga a aventurarte hacia territorios inexpéditos. Trabado en medio del embotellamiento vespertino de Palermo “(inserte trendy name aquí)”, me ví obligado a hacer lo impensable: Cambiar la goma! (PAM PAM PAAAAAAAAAAAAAAAM!). Y con la presión extra de estar tapando el tráfico. Me sentía como el que tiene que desarmar la bomba en menos de un minuto. Soy por nacimiento una persona terriblemente intimidada por las herramientas y todo lo que tenga que ver con razonamientos y conceptos de mecánica. Pero casi sin pensarlo salté del auto, abrí el baúl, saqué el repuesto y el gato y me puse manos a la obra, llenándome de grasa y sudando como un condenado, mientras los bocinazos no hacían más que aumentar mi sensación de chongo de taller mecánico.
Cuando lo pensé después sí me di cuenta de que era rara esa actitud en mí, pero en el momento todo me pareció de lo más natural. Y lo mejor de todo es que no morí violentamente al sufrir una desenroscada de la goma de auxilio durante el viaje de vuelta a casa, asi que algo debo haber hecho bien.
Asi que en cualquier momento me verán aullar junto a una exaltada muchedumbre durante un Superclásico de Boca y River, o cortajeando vacas en el campo o cargando bolsas de cemento.
Y claro, en ese caso Good As You se va al muere porque sería insostenible U_U
Mwejeje.
yh!
