17 de Abril
“Me pides que sigamos siendo amigos.
Amigos para qué, maldita sea?
A un amigo lo perdono, pero a tí te amo.
Pueden parecer banales mis instintos naturales.
Hay una cosa que yo no te he dicho aún,
es mis problemas, sabes que, se llaman “tú”.
Solo por eso tu me vez hacerme el duro,
para sentirme un poquito más seguro.
Y si no quieres ni decir en qué he fallado,
recuerda que también a tí te he perdonado.
Y en cambio tú dices “lo siento, no te quiero”.
Y te me vas, con esta historia entre tus dedos.”
Gianluca Grignani – Mi historia entre tus dedos.mp3
Nota: Para todos aquellos HEREJES que no hayan visto la película “Beauty and the Beast” de la epoca dorada moderna de Disney…
1) Son unos ignaros y los odio a todos
2) No van a entender el strip.
Luego de esta inapropiada introducción, hola! Estoy muy contento con como me quedó esta parodia de la anciana de la rosa. Más allá de la hechicera de la película de Disney, la idea de un strip con algo así nació en base a un ser humano real y tangible, y todos aquellos gays porteños que se precien me entenderán cuando digo que me refiero a una señora que vende rosas en el conocido bar gay de Buenos Aires, “Sitges”. Esta señora que parece quedada en el tiempo lleva orgullosa el nombre de Teresa y un aparentemente amor ciego por cualquier cosa gay, que no puede no generar ternura. Pero que se me entienda, no estamos hablando de un ex drag queen venido a menos cual Norma Desmond, sino, literalmente, una ABUELA, que parece no envejecer conforme pasan los años (ya vendia rosas en Sitges la primera vez que fui, allá por el 2002… ay dios mio).
Teresa entra, vestida con sus tunicas y capas negras y su pelo castaño-blancuzco recogido en un rodete y uno no la ve por lo general. Solo te percatás de su presencia cuando o te blande una rosa roja en la cara y te mira con una expresion de cachorrito que pide amor y exije 2 pesos a cambio de ellas, o cuando el transformista de turno la saluda a los gritos a través del micrófono y todos la aclaman porque la gente la quiere a Teresa. Claro que Teresa no es ninguna quedada en lo que a marketing se refiere, dado que su estrategia de inmiscuirse en pubs gays a vender rosas durante la madrugada, debe generarle tal estado de única que jamás tendra competencia. Además es practico, admitámoslo. Es bastante común usar las rosas de Teresa como técnica de conquista. O como gesto tierno para tu novio (por suerte yo viví esta última).
Durante una época Teresa pretendió ampliar la gama de sus ventas y vendía tambien unos muñequitos extraños un tanto perturbadores de negritas chatas con polleras de Minni Mouse, rojas a pintitas. No sé quien le habrá dicho que eso era buena idea, teniendo en cuenta el target de clientes. Por suerte se tomó unas pastillas, recobró la lucidez y volvió a dedicarse exclusivamente a lo que sabe hacer: Vender rosas. Y además le va re bien.
En fin, la idea de este strip nació de una noche el año pasado en Sitges con Bruno, cuando nos pusimos a charlar con Teresa y nos contó que su nieto es gay y lo re quiere y que las rosas las cultiva (está bien dicho?) ella misma. Igual mucho no le creí eso ultimo… la veo más inmiscuyéndose cada noche de fin de semana en el patio del vecino, cual criatura vampiresca de la noche, un par de tijeretazos casi imperceptibles, y chau, nadie se entera, se retira con una audacia propia del ninjitsu. Bueno, cuestión que nos dimos cuenta en aquél momento lo similar que es Teresa a la anciana del principio de Beauty and the Beast, y lo demás se lo pueden imaginar.
Ehm no se de donde salió todo esto jajajaa. Tengo un dolor de cabeza tremendo y mañana por la mañana tengo mi audiencia de defensa por mis multas automovilísticas, asi que deseenme éxitos.
Cuidaos!
yh.-
