10 de Abril
Muchas veces, la relación de nuestros novios con otros pretendientes que “pretendan” acercarse a ellos con intenciones más o menos lúbricas, puede ser un problema.
Por lo general, mas que nada al principio de una relación, estas cosas suelen ocurrir con las siguientes características
a) Que el novio en cuestión lo aproveche para el ya conocido “histeriqueo” y para tenerte atento
b) Que el novio trate de evitar esas situaciones para no traer discrepancias a la recién nacida pareja
c) Que sucedan de todos modos pero que él te asegure que no te preocupes porque él te eligió a vos.
Claramente y dado el miedo al compromiso y afición al sexo libre que caracteriza a nuestra generación (nacida a mediados de los ’80), el caso menos común es el C. Seguida por el B y encabezada por la A que es la más común de todas. Por lo general, aunque nuestro “otro significante” ya nos haya dado el “sí”, quedan algunas intenciones traviesas de histeriquear (tambien llamado, básicamente, “romper las bolas”), es decir, hacerte sentir que no del todo, tenerte pendiente, hacer que tu cabeza maquine, etc. Si lo tomamos como una estrategia para atarte a él, puede ser hasta tierno. Pero DON’T. A todos los prácticantes del caso A que lean esto les aviso desde ya: NO es chévere, NO es copado, NO es atrayente, y muy posiblemente debe ser ésa la razón de por qué siguen solteros despues de tantas citas y sus agraciados cuerpos.
Yendo a casos ya sin clasificar y hablando en general, digamos que la primera vez que vemos que nuestros novios interactúan con alguien que “les tiene ganas”, nunca está bueno. Inseguridades, dudas, miedos, se condensan en un latido fuerte del corazón que no para mientras sentís que chapoteas sobre un suelo de gelatina. A esto hay que sumarle el no conocer del todo a la persona con la que estamos saliendo, lo cual conlleva no saber manejar una situacion asi, como acercarse, como decirle que te molesta. Lo curioso es que incluso cuando ya haya pasado tiempo y hayan sentimientos y compromisos, estas dudas infantiles y estúpidas pueden surgir con el solo hecho de que un pretendiente o ex-fuckmate le diga “hola” por msn a tu novio.
En los ’90, Ricardo Arjona nos enseñó que “los celos son traviesos, son mitad falta de sesos y mitad inseguridad.”… lo cual en realidad no es nada más que ALARMANTE, dado que si lo tomamos como cierto, cada vez que sentimos celos hay que sumarle el agravante de darnos cuenta de que no sólo estamos inseguros de nuestros sentimientos, sino que tambien somos tarados sin cerebro. Qué alentador.
Creo que por momentos hay que “caminar una milla en los zapatos del otro”. Muchas veces (y de esto me di cuenta hace relativamente poco), uno proyecta su miedo en el otro. Me refiero a que lo que pueda sentirse como un miedo obsesivo de que tu novio caiga en la tentación del tercero… no puede significar en realidad que VOS tenés miedo de caer en alguna tentación? Admitamoslo, a todos nos gusta tener gente que nos mire, que guste de nosotros, incluso que nos hagan proposiciones indecentes, estemos de novios o no. Y muchas veces incluso es posible que fantaseemos con corresponder esa proposición. Está en cada uno o no, no voy a hacer juicio sobre ello. Pero lo que estoy tratando de decir es que es posible que el miedo que sentimos, y creemos que es que nos traicionen, muchas veces puede ser que en realidad tenemos miedo de traicionar NOSOTROS.
Resumiendo, es una situación dificil. La linea entre el “me molesta” y el “no lo hagas” es muuuy fina, y si no nos andamos con cuidado podemos convertirnos en uno de esos novios obsesivos, represores y controladores, que como todos ya sabemos, mueren penyless y solos. Supongo que todo se basa en la confianza, y aunque estés con un chico del tipo A, y sea raro y cerrado, no se puede hacer otra cosa que decirlo. Lo más seguro es que el otro se enfade y te acuse de controlador asfixiante. Pero a veces, muy pocas veces y si tenes mucha mucha suerte, el otro podrá ver a través de vos y se dará cuenta de que te molesta porque lo que sentis por él es realmente genuino. Y eso puede hacer que nazca algo más fuerte. Y la confianza fluye, todo se transforma. Y volvés a sentir que pisas sobre cemento. Y ya todo está bien.
yh!
