22 de Noviembre
“Okay. Just a little pin prick.
There’ll be no more AAAH!
But you may feel a little sick
Can you stand up?
I do believe it’s looking good.
That’ll keep you going through the show.
Come on, it’s time to go.”
Es interesante el proceso de cómo uno llega a dejar el pasado atrás. Cuando éramos pequeños y no teníamos idea de nada, Timón y Pumbaa nos enseñaron una valiosa verdad: Hakuna Matata. Muchos podríamos decir que “a vivir así, yo aquí aprendí!”, pero realmente somos capaces de vivir sin preocuparnos, dejando el pasado atrás y convencidos de que lo tenga que ser será?
Porque seamos realistas. Mucho problem-free filosophy, pero al fin y al cabo no eran más que dos homeless viviendo en la jungla y alimentándose de insectos, por el amor de dios. Suena demasiado conformista.
Dicen que siempre las primeras 12 horas sin algo a lo que estás acostumbrado (o adicto, en algunos casos dados) siempre son las más difíciles. Pues a veces, a las casi dos semanas, uno se sigue sintiendo en la casilla #1 del Juego de Dejar Ir.
A veces pienso que habría que demandar a quien sea que creó el “LIFE: El juego de la vida”. No habia casillero de “La persona de la que estás enamorado te deja, recives 500 dólares de la banca”, o el casillero de “Decidís cortar con la persona que más te ama, paga 1.000 dólares de indemnización por daños morales”, o mi preferida, “Tenés miedo de estar sólo, recibe 100 dólares de cada jugador”. Cómo puede ser que un juego que marcó una generación entera, sólo haya tenido para enseñarnos que al final de tu vida solo puedes elegir entre declararte en bancarrota e irte al campo, o irte a una mansión a terminar tus días nadando en tu obscena fortuna?
Es cómo si a pesar de todo, aunque tuvieramos las cosas claras, y supieramos que tal vez no tiene razón de ser, siempre estuvieramos esperando ese algo, ese pequeño gesto que nos dice que seguimos existiendo en los ojos del otro. A veces el pasado que estamos intentando dejar ir no hace más que reaparecer una y otra vez, y no podemos hacer más que envidiar a esa suricata y a ese jabalí que lo tienen tan fácil. Decían que “Cuando el mundo te dé la espalda, lo que tú debes hacer es darle la espalda al mundo”. Y todas estas estimulaciones audivisuales intentando convencernos de dejar lo pasado atrás, de que no existe mas que este día presente, de que hay que dejar ir para saber lo que está bien, no hacen más que sumar presión a nuestras de por sí atribuladas mentes.
Por más que estemos totalmente conscientes de lo que tenemos que hacer, dejar de pensar, dejar de esperar, dejar de estar, dejar de invertir… en la mayoría de los casos siempre nos queda un pequeño regusto a que podría haber sido. A que hubo algo más que evitó que sucediera, algo que lo retuvo.
A fin de cuentas, pareciera ser que constantemente estamos archivando relaciones fracasadas, amores interrumpidos e ilusiones rotas en una enorme y volátil Caja de Pandora de la era digital (como esa carpeta en nuestro “Mis Documentos” donde guardamos esas fotos, e-mails y todo registro de lo que fue, porque no nos queremos cruzar con ello mientras deambulamos por nuestros discos duros, pero que tampoco estamos nunca listos para borrar). A lo mejor es cierto que los actos dicen más que las palabras, y todo el proceso mental de dejar el pasado atrás no sea más que el preludio a algún acto que debemos efectuar, para realmente comenzar el camino cuesta arriba de dejar ir a una relación. Cómo cambiarse el pelo o el look para simbolizar un cambio interno.
Es “Ctrl+Alt+Delete” la respuesta? Porque una cosa es el “Delete”, donde sabemos que en realidad no estamos dejando ir nada (gracias a ese invento de relativa conveniencia llamado “Papelera de Reciclaje”), pero el “Ctrl+Alt+Delete” es definitivo y final.
Tal vez lo que tenga que quedar de nuestras relaciones perdidas sea el aprendizaje, lo que queda en nuestros corazones de la experiencia, que para bien o para mal, en algo siempre nos hace crecer.
Y lo que nos permite que tal vez, al ser un poco menos ingenuos, nos vaya mejor en la próxima vez. Porque siempre queda ese resto de deseo de que esa persona sigue estando allá afuera, y que puede llegar en cualquier momento. Ese es mi problema: Siempre volvemos a amar.
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Ultimo strip oficial de la saga zoofilica! Jaja esperemos que les haya gustado.. igual Alex me sugirió un ultimo final más como fruta del postre ^_^
Que estén teniendo una maravillosa semana y si leyeron la columna, sientanse mas que bienvenidos a opinar.
yh!
